¿Por qué son tan importantes nuestros pies?
El pie es una perfecta y complicada estructura, y se podría decir sin lugar a dudas que es la que más ha necesitado evolucionar de toda nuestra anatomía para obtener los resultados actuales de la capacidad humana para moverse. Siglos de evolución que llegan a su punto álgido cuando el hombre puede ya mantenerse por sí mismo. Hoy en Biomotion Lab le queremos dar un espacio para un tema que nos parece de lo más interesante y que debe tener su explicación y es el porqué son tan importantes nuestros pies.
Consta de dos grandes funciones: soportar grandes cargas y proporcionar impulsos de movimiento consiguiendo con ello una óptima estabilidad dinámica. Incluso en personas cuyo movimiento es escaso o inexistente, las cargas recibidas por los pies son muy elevadas, pero en la práctica deportiva dichas cargas son de lo más progresivo, por lo que los deportistas deben de cuidar de sus pies con especial cuidado y habilidad.
El pie del ser humano se compone de un total de 26 huesos dispuestos en forma de arco. En la parte posterior, la que corresponde a la zona del tarso, se encuentran los huesos más fuertes y grandes, ya que en ellos se basa la mayor parte del peso corporal. A medida que se continúa el pie, los huesos se hacen más pequeños para permitir una movilidad mejorada. Bajo la gruesa piel de la planta del pie y de las capas de tejidos grasos situados bajo ella, que le proporcionan la protección y amortiguación más conveniente.
Pequeños huesos, músculos y ligamentos que además de proporcionarle una potente estructura, le permiten gran movilidad. A esta estructura biomecánica se le tendría que añadir unos receptores sensoriales que informan constantemente de la presión y tensión para adaptarse a los continuos cambios del centro de gravedad y de esta forma, ser capaz de mantener la estabilidad.
Esto es en definitiva un pie sano pero el porqué son tan importantes nuestros pies es porque son básicamente el apoyo del que nos debemos servir para poder movernos con desenvoltura y de un modo totalmente independiente. pero las posiciones incorrectas y el uso de un calzado inadecuado, pueden ser las causantes de problemas que no deberían crearse. A medio y largo plazo la estructura comienza a ceder y la gravedad termina por producir deformidades y alteraciones como serían los espolones, durezas, callos, hongos, talalgias, dedos en garra, infraposición de dedos, superposición… etc
