¿Que es la podología deportiva?

La forma de la pisada es importante en un deportista  debido a que el número de pasos y la intensidad de los mismos es superior a la de una persona que no practique algún hábito deportivo. Todo esto tiene una relación directa con las lesiones que pueda sufrir una persona que habitualmente practica deporte a lo largo de su carrera ya que cualquier fallo puede dar lugar a una lesión. Es aquí donde recae la importancia de la visita al podólogo deportivo, el cual se encarga de practicar una exploración articular y dermatológica del pie, tanto en carga como en descarga, valorando la estática y la dinámica del pie mediante sistemas informatizados que indicarán las zonas de mayor presión en el pie.

Recomendable sería realizar un estudio biomecánico de la pisada previo para evitar futuras lesiones y que estaría dedicado especialmente a todas aquellas personas que se quieran iniciar en la práctica de un deporte y por supuesto en aquellos que ya lo realizan de una manera regular, ya sea tanto a nivel amateur como profesional. En el estudio se pueden llegar a realizar grabaciones hasta de la forma postural y poder así examinarlos con intensidad. Se analizan de una manera exhaustiva los movimientos, poniendo especial hincapié en el “movimiento de pronación”, es decir, el del pie para adentro, desencadenante en la mayoría de los casos de las lesiones a nivel de pie y el aparato locomotor.

La estructura del pie y la movilidad del mismo son dos de los factores que permiten efectuar el deporte deseado. Es un elemento compuesto por 28 huesos, 33 articulaciones y más de 100 tendones. A cada paso que se da se practica un movimiento complejo que amortigua los músculos y la estructura corporal y que evita con ello lesionar otras partes tales como la rodilla.

Es debido a toda esta complejidad estructural que en el momento de plantear un tratamiento en un deportista ha de ser de una forma totalmente de forma individual. Es aquí cuando se entra ya en el tema de las plantillas para un uso continuado en el tiempo y lograr una eficacia óptima. Esta plantilla debe de tener un objetivo claro en función de lo detectado en el estudio biomecánico y siempre debe de posibilitar una cierta movilidad del pie, para que éste mantenga su elasticidad. Una plantilla excesivamente dura, limita mucho la capacidad amortiguadora del pie, transfiriendo mucha más carga a las estructuras y facilitando la aparición de ciertas lesiones por impacto de repetición. En cambio una plantilla excesivamente blanda lo que conseguirá en un deportista será transmitir inestabilidad a la rodilla.